La química del beso
Cada beso es una tormenta bioquímica en donde músculos y hormonas participan para crear un sinfín de sensaciones. Cada beso consume 12 calorías, uno de los motivos es que para al besarnos movemos hasta 36 músculos y además nuestras pulsaciones aumentan de 60 a 100 latidos ¡Y qué decir tiene que el cansancio de un beso es un cansancio agradable para nuestro organismo y para la salud.
¿Y de dónde viene la costumbre de besarse?
El origen del beso es tan antiguo como la
vida misma, pero esta costumbre no nació precisamente como expresión de
amor, sino por una ley romana que prohibía tomar vino a las mujeres.
Todo comenzó cuando Rómulo, primer rey de
Roma, prohibió a las mujeres beber “temetum” (vino puro) y estableció
por ley para ellas la absoluta abstinencia. La ley era muy dura: “Mulier
si temetum biberit domi ut adulteram puniunta”, decía, lo que puede
traducirse como “si una mujer bebe vino en casa, ha de ser castigada
como una adúltera”.
Para el control de esta ley, al llegar a
casa cada marido obligaba a la suya a exhalar su aliento, mientras
acercaba sus labios a los de ella para cerciorarse que no hubiera
bebido. En caso que de que oliera a alcohol, la mujer era castigada con
penas tan severas como las reservadas a las del adulterio.
Nacido así de la censura y el recato, el
beso comenzó a florecer de boca en boca, y con el tiempo, a hacerse cada
vez más apasionado, hasta escandalizar aun más que la beodez femenina.
Entre los cristianos, el “ósculo santo”
era una muestra de hermandad: en las Constituciones Apostólicas del
siglo IV se cuenta que hombres y mujeres se sentaban a cada lado de la
sala y que se saludaban, dentro de cada grupo, con “el beso del Señor”.
En la Edad Media, el hombre que besaba a
una mujer era obligado a casarse con ella; y en épocas de la Revolución
Industrial, se prohibió besar en la boca en público.
Los registros que la Historia ha dejado
en innumerables textos, dibujos, grabados, fotografías, etc. también
muestran cómo la cultura o las religiones han influido en la expresión
del amor, pública y privadamente. “Mucho nos tememos que la reina
Cleopatra, pese a su erótica fama, es más que probable que nunca besara o
fuera besada por ninguno de sus amantes”, explica Jesús de la Gándara.
Hecho tan sorprendente como que todavía los maoríes siguen mordiéndose en la cara en vez de besarse.
Para conocer más acerca de los beneficios
de los besos el psiquiatra Jesús de la Gándara publicó un libro “El
planeta de los besos” en el que podemos ver un análisis de los
comportamientos y efectos de esta costumbre.
Como señala Gándara en su libro, “buena parte de nuestra felicidad depende de la cantidad de besos que nos dan o damos”.
besos golosos
Besos romanticos
¿Un beso lo cura todo?
El Instituto Superior de Ciencias de la Salud realizó un estudio este año con motivo del día de los enamorados donde se aseguró que un beso de tres minutos implica la quema de al menos doce calorías
y, de esta manera, se convierte en un importante complemento de las
dietas. Además, se mejora la autoestima y al besarse con frecuencia se
activa la circulación sanguínea y ayuda a las personas a enfermarse
menos y vivir más. Un beso es la mejor terapia, principalmente para
superar las depresiones.
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