En Noruega existe otro grupo de hadas que comparten hábitat con las Fossegrim, aunque pertenecen al elemento tierra: son las Thussers, habitantes de los fiordos, unos seres diminutos que viven en grandes comunidades. No suelen compartir tareas, pero como todas adoran la música (las Thussers son excelentes violinistas), una vez al mes se encuentran con las Fossegrim para celebrar la luna llena.
En todas las regiones polares, o semipolares del mundo existen leyendas sobre las hadas de las nieves. Las hay de muchas formas y tamaños; algunas de ellas forman inmensos grupos, traen en sus propias alas los fríos del invierno y tiñen de escarcha las ventanas de las casas. Los ropajes de las Fossegrim no son de gasa, sino que están hechos de finísimas capas de hielo cosidas con los afilados vientos de Noruega. Sus cabellos así como su esbelto cuello, se adornan con una diadema echa con escarcha, que forma delicadas hojas plateadas.
Una de las más famosas leyendas de las hadas de las nieves es la Reina de las nieves, de Andersen, que se inspira en una hada de estas latitudes. Vive en un palacio de hielo desde el que gobierna el invierno, y se dice que, como no tiene hijos, a menudo busca niños humanos para criarlos como propios.



