Mostrando entradas con la etiqueta fabula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fabula. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de noviembre de 2015

La historia de las Hadas






Las hadas son pequeños seres luminosos protectoras de la naturaleza. A las hadas se las representa de la siguiente forma: seres femeninos, de apariencia hermosa y cara de ángel. Suelen ser seres pequeños de origen sobrenatural. Incluso poseen poderes mágicos. Tanto es así que muchas de ellas son representadas con una varita mágica. Y a través de ella emiten infinidad de chispas luminosas.



Otro de los rasgos más característicos de las hadas es su capacidad de cambiar de apariencia. La apariencia más habitual con la que se presentan las hadas es humana, Pueden presentarse con apariencia humana, pero también podemos verlas transformadas con aspecto animal o incluso vegetal. 





La apariencia de las hadas ya la hemos explicado a rasgos, pero nos queda explicar su entrañable carácter. Y es que es muy destacable el cariño, el amor y la cercanía de la hadas con la naturaleza. Otra de sus grandes pasiones es la música. No sólo les encanta, sino que tienen una bonita voz y un enorme talento musical. 


 La prueba de esto último la encontramos a través de Ulises. Él nos narra en su " Odisea" el miedo que sentía a la sugerente voz de las sirenas. Éstas hechizaban de tal manera a los marineros, que muchos de ellos perdían la consciencia escuchando esa dulce y melosa voz y se lanzaban al agua para estar más cerca y oírla mejor. Otros perdían la noción de todo  y no eran capaces de controlar el barco y chocaban con otros buques.





Al hablar de música pensamos en el canto, pero es sólo eso. Las hadas también adoran bailar. Y se dice que poseen un baile hechizador: reunidas en corro, forman un círculo mágico y saltan y bailan alrededor del mismo, alegre y jubilosamente. Una de las noches en la que es probable que veamos este baile es en la noche de San Juan, su noche favorita.

martes, 20 de octubre de 2015

Pipo, el ratón




Aunque su madre le había hecho jurar de todas las formas posibles que jamás entraría en esa casa, Pipo habría sido incapaz de cumplir tamaña promesa. Es descabellado jurar que no haremos lo que sabemos que deseamos con tanta intensidad, se decía. Que nuestros miedos guíen nuestras decisiones es descabellado y es peor que morir, reafirmaba sus ideas.
Pipo era un ratoncito diminuto que había nacido con menos peso que los demás, pero todo lo que no tenía en peso físico la vida se lo había dado en coraje; así que, sin dudarlo, cuando una tarde encontró la puerta del cobertizo abierta se escabulló rumbo a la enorme casa en la que habitaba el gran enemigo: una familia, igual a la suya, pero de humanos.
Cuando cruzó la inmensa puerta de madera se supo en el paraíso. Y todavía lo acompañaba esa sensación cuando trepó a la alacena y halló una enorme bolsa de galletas que engulló sin ninguna delicadeza. Pero toda su confianza se desplomó cuando al bajar de el inmenso instante sus ojos fueron a dar con la mirada azul de un gato regordete y desabrido que no dudó en perseguirlo por toda la casa. Pipo consiguió meterse en una bolsa de papel que milagrosamente estaba en el suelo.
Se quedó quietecito hasta que notó que el gato ya no merodeaba y entonces intentó salir de su escondite. Pero por mucho que intentó dar con el hueco por el que había entrado, no lo encontró. Comenzó a rascar y rascar las paredes en busca del hueco que le permitiera introducirse en esa bolsa pero estaba completamente sellada. Durante un buen rato estuvo encomendado a esta tarea sin lograr resultados favorables. Desesperado, comenzó a llorar y a llamar a su mamá, pero sólo el silencio le respondió. Finalmente se quedó dormido.
Al despertar estaba en la misma situación. No le quedaba otra, tenía que seguir intentándolo; comenzó a rascar nuevamente las paredes de su celda. Entonces un violento terremoto sacudió su hábitat. Nada podía hacer, durante un rato se vio zarandeado de un extremo al otro del bolsa. Cuando finalmente todo se calmó, la bolsa se abrió. Ante él dos humanos sonreían y lo invitaban a salir. Lo hizo lentamente; no le pegaron, incluso sostuvieron al gato para que no lo atrapara.
Al regresar junto a su madre estuvo a punto de contarle lo acontecido pero, prefirió guardarse ese secreto. Y desde ese día, cada tanto, Pipo sale del cobertizo y visita a los humanos que lo reciben entre risas mientras sostienen al gato amenazante y gruñón.

lunes, 16 de febrero de 2015

Duendes

 

Un zapatero, sin que fuera su culpa, había llegado a tal pobreza que al final no le quedaba más que el cuero necesario para un par de zapatos. Así que al anochecer, hizo los cortes para los zapatos que haría a la mañana siguiente, y como tenía limpia su conciencia, se acostó tranquilamente en su cama, se encomendó a Dios, y se quedó dormido.

En la mañana, después de decir sus oraciones, fue a sentarse a su banquillo para trabajar, y encontró los zapatos finamente terminados sobre la mesa. Él quedó atónito y no sabía que pensar de aquello. Tomó los zapatos en sus manos para observarlos más de cerca, y estaban tan perfectamente confeccionados que no encontró una sola mala puntada, eran toda una obra maestra. Poco después un comprador llegó, y como le gustaron tanto los zapatos, pagó más que lo de costumbre por ellos, y con ese dinero el zapatero pudo comprar material para dos pares de zapatos. Hizo los cortes en la noche, y a la mañana siguiente se preparó con fresco coraje para empezar su trabajo. Pero no tuvo necesidad de eso, porque cuando se levantó ya los encontró hechos, y no tubo que esperar nada por compradores que le pagaron suficiente dinero como para comprar cuero para otros cuatro pares de zapatos.

Y a la mañana siguiente todo se repitió, encontrando los cuatro pares ya hechos. Todo fue tan constante, que lo que preparaba en la noche amanecía confeccionado al otro día, de modo que pronto tuvo su propia independencia y llegó a ser un hombre rico. Y ocurrió que una noche poco antes de Navidad, cuando el hombre había hecho los cortes de los próximos zapatos, le dijo a su esposa, antes de ir a dormir:

-" ¿Qué te parece si nos quedamos levantados para ver quien es el que nos da esta mano de ayuda?"-

A la mujer le gustó la idea, encendió una candela, y se escondieron en una esquina del cuarto entre algunos vestidos que colgaban allí, y esperaron. Cuando fue medianoche, dos lindos y pequeños hombrecillos desnudos llegaron, se sentaron sobre la mesa del zapatero, cogieron todos los cortes que estaban listos y comenzaron a coser y a martillar con tal habilidad y rapidez con sus pequeños dedos que el zapatero no podía quitar la vista del asombro. Ellos no pararon hasta tener todo hecho, y al finalizar se levantaron y corriendo rápidamente se alejaron.

A la mañana siguiente la mujer dijo:

-"Esos hombrecitos nos han hecho ricos, y realmente debemos de mostrarles que les estamos muy agradecidos por ello. Ellos andan así, sin nada encima, y deben sentir frío. Te diré que haré: Coseré para ellos pequeñas camisas, y abrigos, y vestidos, y pantalones, y les tejeré a ambos un par de medias, y tú, hazle un par de zapatitos para cada uno."-


El hombre dijo:

-"Me encantará hacérselos."-

Y una noche, cuando todo estuvo listo, les dejaron los regalos en la mesa en lugar de los cortes usuales de los zapatos, y se escondieron para ver que harían los hombrecitos. A medianoche llegaron ellos resueltos a trabajar como de costumbre, pero como no encontraron los cueros cortados, sino solamente los lindos artículos de vestimenta, al principio se sorprendieron, y luego más bien mostraron gran complacencia. Se vistieron con gran rapidez, poniéndose encima los regalos y cantando:

-"Ahora somos muchachos lindos para ver,
¿Por qué zapateros hemos de ser?"-

Ellos bailaron y brincaron, y saltaron sobre sillas y bancos. Al final bailaron fuera de la puerta y se alejaron. Desde ese entonces no volvieron, pero en el tanto que vivieron el zapatero y su esposa, todo siguió bien con ellos, y todo lo que manejaron prosperó.


Hermanos Grimm 


FOSSEGRIM (Hada de las Nieves de Noruega)


Cuentan las leyendas que es posible encontrar hadas en cualquier parte del mundo y en cualquier hábitat, pues, como es sabido, estos seres son el espíritu mismo de la naturaleza que las rodea. Las Fossegrim, las hadas de las nieves de Noruega, son las portadoras del frio y de las nieves, y además tienen una misión muy especial: la custodia de las cascadas y los fiordos del país nórdico.Las Fossegrim tienen forma humana, aunque de talla un poco más reducida, y si bien pueden tener apariencia masculina o femenina, en realidad todas pertenecen al mismo género, más cerca de una mujer humana que de un hombre. Son seres esbeltos, de cabellos rubios o plateados que les permiten ocultarse entre el gélido paisaje que es su hogar. El elemento primordial que las gobiernan es el agua. A las Fossegrim, como a tantos otros seres del país de las hadas, les encanta la música, especialmente las del arpa, de las que son verdaderas maestras. también les gusta cantar, y a menudo sus tenues voces se confunden con el susurro de los vientos, mientras que las notas mágicas que arrancan al arpa acompañan y protegen a las gotas de rocío que se posan delicadamente sobre las plantas, fortaleciéndolas para resistir el cruel invierno del norte. Asimismo, las Fossegrim son excelentes danzarinas y a menudo se ven sus gráciles siluetas ejecutando las danzas propias de los inviernos de Noruega.




En Noruega existe otro grupo de hadas que comparten hábitat con las Fossegrim, aunque pertenecen al elemento tierra: son las Thussers, habitantes de los fiordos, unos seres diminutos que viven en grandes comunidades. No suelen compartir tareas, pero como todas adoran la música (las Thussers son excelentes violinistas), una vez al mes se encuentran con las Fossegrim para celebrar la luna llena.




En todas las regiones polares, o semipolares del mundo existen leyendas sobre las hadas de las nieves. Las hay de muchas formas y tamaños; algunas de ellas forman inmensos grupos, traen en sus propias alas los fríos del invierno y tiñen de escarcha las ventanas de las casas. Los ropajes de las Fossegrim no son de gasa, sino que están hechos de finísimas capas de hielo cosidas con los afilados vientos de Noruega. Sus cabellos así como su esbelto cuello, se adornan con una diadema echa con escarcha, que forma delicadas hojas plateadas.




Una de las más famosas leyendas de las hadas de las nieves es la Reina de las nieves, de Andersen, que se inspira en una hada de estas latitudes. Vive en un palacio de hielo desde el que gobierna el invierno, y se dice que, como no tiene hijos, a menudo busca niños humanos para criarlos como propios.




domingo, 15 de febrero de 2015

Leyenda de la rosa roja


Leyenda de la Rosa Roja





En un lejano castillo existía el jardín mas hermoso que se hubiese visto, en el había infinidad de flores de todos colores y de todas las clases habidas y por haber, ese jardín tan hermoso, era cuidado por un jardinero que amaba a las flores como a su vida, siempre se le veía feliz hablando con todas las flores, les cantaba y ellas muy contentas lo escuchaban, todos los días las regaba con amor, con ternura y suaves melodías que nacían de su corazón, jamás olvidaba decirles que a todas las quería, pero había una especial para el, una hermosa rosa roja era su consentida y ella vivía feliz de ser la rosa mas querida por el jardinero, todos los días le cantaba y le decía que la quería mucho, ella sonrojada le contestaba que también lo quería, ellos sin darse cuenta se estaban enamorando y cada día se querían mas.


Una bella noche de primavera, con un cielo cubierto de estrellas y una luna en todo su esplendor, se acercó a su amada rosa, ella sorprendida lo miro y le pregunto, ¿pasa algo mi buen amigo jardinero? el le contestó, no bella flor, no pasa nada, rosa de bello aroma, caminaba por ahí y mis pasos me guiaron hacia ti, para decirte lo que mi corazón hace tiempo comenzó a sentir, pues de ti me enamore y al cielo grite podér decir y hoy bajo este cielo lleno de estrellas y con la callada luna de testigo, te digo mi linda rosa de bellísimo color tan rojo y puro como tu alma, que este corazón mío a ti pertenece, pues sin ti, mi vida sentido no tendrá... la rosa emocionada dejo brotar dos lágrimas de sus bellos pétalos... y el jardinero asustado pregunta; ¿Que te pasa hermosa flor? ¿Por que lloras? ¿Acaso lo que dije te lastimó?
Ella presurosa le contestó, no jardinero de mi corazón, lloro de felicidad pues este momento esperaba, lloro de alegría por que también mi corazón a ti pertenece y de ti me enamoré, y al decirme tú, lo que sientes por mi, salieron dos lágrimas de amor para ti, el jardinero emocionado hasta lo mas profundo de su ser, no lo podía creer, ella también lo quería, se acerco a ella con tal cuidado y un tierno beso en sus pétalos depositó y algo increíble ocurrió.


Ella se transformo, su color cambio, era la mas hermosa rosa roja mas brillante que jamás vio el jardinero, pues el beso que le dio, en rojo pasión la convirtió, ella al ver la cara de asombro de su amado le contesto, estoy llena de amor, por eso al besarme tu, mi color cambio y en mujer me convirtió, ahora nos amaremos cada noche bajo las estrellas y bajo los rayos de la luna, jamás me alejare de ti, el jardinero emocionado la tomo en sus manos y la acaricio con ternura y amor, otro beso le dio, sintiendo que todo su ser se estremecía de amor y pasión por su amada rosa, le dijo, y yo mi amada rosa, jamás te dejare, por siempre en mi corazón vivirás, te cuidare con mi propia vida y te amare mas allá del sol, no estarás sola mi bello amor, contigo siempre estaré y a tu lado viviré, la rosa le contesta, así será mi amado jardinero, tu y yo hasta la eternidad.


Ocurrió una noche de verano que un aguacero callo y a la pobre rosa deshojo, sus pétalos destrozó
y ella… murió.
Por la mañana, como cada amanecer, el jardinero a su amor fue a ver, !! oh !! sorpresa se llevo, a su flor marchita encontró, muerta estaba ya, el jardinero exclamó: !!oh dios mió !! ¿que le paso a mi bello amor, quien la destruyo? de rodillas callo y en sus manos la tomo, lloro y lloro, hasta que de sus ojos las lágrimas agotó… La tomo en sus brazos y con ella camino, hasta llegar a un bello rió de aguas cristalinas, de mágicas melodías y en ese lugar la depositó, tomo una enorme hoja de laurel y ramitas de romero, con mucho cuidado y amor, la recostó sobre la hoja y al río la entregó, con fuerza grito, eh aquí a mi bella amada, a tus aguas la entrego para que al cielo llegue y en una estrella se quede, que muy pronto a su encuentro iré, pues sin ella, vivir ya no podré.


Y así cada noche el jardinero el cielo contemplaba, mirando en una estrella a su amada y con ella hablaba, sus penas le contaba y cada vez que el jardinero hablaba una estrella en el cielo mas se iluminaba, era la mas grande y brillante de todo el firmamento, era la rosa, que al jardinero escuchaba y emocionada su luz aumentaba, y la vida del jardinero iluminaba con su amor que desde el cielo lo cobijaba.

Hasta que un día el jardinero de tristeza por perder a su amada, en su hermoso jardín murió y al encuentro de su amor se dirigió y felices viven, uno al lado del otro, en el universo eterno.

Autor: Mitológicas Y Fantasías.